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Tres presidentes de gremios empresariales, tres países, tres preguntas

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Desde luego que adicionalmente a esta pérdida de confianza, después vino la pandemia. La economía mexicana cayó 8.5% en 2020, el doble que el promedio mundial. Eso tiene que ver con que el gobierno no le apostó a inyectar recursos para recuperar la economía. Este 2021 estamos viendo un rebote. Tendremos un crecimiento de alrededor de 6%, pero el verdadero reto será si a partir de 2022 habrá crecimiento estable. El pronóstico es que sea de entre 2% y 3%, pero el gobierno está optimista de que puede ser 4 por ciento

Diario Financiero,  diario de la Red Iberoamericana de Prensa Económica (RIPE), está cumpliendo 33 años de historia en medio de un escenario complicado para la región, lleno de desafíos, pero también de oportunidades. Por eso quisimos juntar en un panel a discutir sobre esta compleja etapa y lo que se viene por delante a los presidentes de tres importantes asociaciones empresariales, Oscar Caipo, de Confiep, de Perú; José Medina Mora, de Coparmex, de México; y Bruce Mac Masters, de ANDI, de Colombia. Tres dirigentes, tres países, y tres preguntas.

Óscar Caipo, presidente de Confiep, Perú —¿Cómo están viendo los empresarias peruanos lo que está ocurriendo en Chile? ¿Existen lecciones que se puedan extraer sobre lo que pueda ocurrir allá?

—Conocemos algo por los medios y conversaciones con colegas chilenos, pero es difícil a la distancia entender exactamente qué ha originado el proceso de Chile. Algunos expertos nos dicen que no necesariamente son las mismas razones. Se está buscando lo mismo, pero no por los mismos factores. En el Perú ha jugado mucho el resultado sanitario y económico de la pandemia. La pobreza monetaria subió de 20% a 30%, un retroceso de 10 años. Y en el sector informal, compuesto en 95% por empresas micro y pequeñas, se perdieron la mitad de las firmas. Esto ha tenido una incidencia muy importante en el resultado electoral que llevó al presidente Pedro Castillo y su partido Perú Libre al gobierno con una agenda de cambios radicales, incluyendo una asamblea constituyente que no estaría dentro de la legalidad porque nuestra constitución contempla que cualquier cambio debe hacerse a través del Congreso.

Entonces estamos con un nivel de desconfianza enorme para invertir y contratar que solo se compara con junio, cuando recién comenzó la pandemia y es básicamente por la inestabilidad política que genera este posible cambio constitucional. Porque es entendible que si no conocemos cuáles van a ser las reglas del juego de acá a dos o tres años, es mejor esperar para tomar una decisión importante de inversión.

Eso viene acompañado de otro problema que llegó antes de la pandemia que es la falta de institucionalidad. Tuvimos cinco años, del período del anterior gobierno, con cuatro presidentes, y dos Congresos que nos dice mucho del nivel de madurez de nuestro sistema político y eso a su vez tiene un componente importante de corrupción. Le están echando la culpa a la Constitución de las fallas en nuestro sistema de salud, en nuestro sistema de educación y en los servicios básicos, pero por la forma de organización política y geográfica del Perú, son los gobiernos regionales los que no ejecutan como deberían los presupuestos para generar bienestar y cerrar las brechas sociales.

Bruce Mac Masters, presidente de ANDI ColombiaColombia, al igual que Chile, tuvo un estallido social a raíz de la reforma tributaria, pero desde entonces la imagen de los empresarios ha repuntado a niveles muy sólidos. ¿Cómo lo lograron y cómo influirá en las próximas elecciones?

—Homogeneizar o suponer que lo que pasa en un país es el adelanto de lo que pasará en otro no es correcto porque las condiciones son distintas. En Chile, por ejemplo, una de las soluciones que se presentó fue la asamblea constituyente para redactar una nueva Constitución. En Colombia eso ya lo habíamos hecho en 1991 y hay quien dice incluso que nuestra Constitución puede ser en exceso garantista. También hay diferencias en las condiciones políticas.

Pero es verdad lo que sucedió en Colombia alrededor de la reforma tributaria y lo que mencionas sobre la reputación empresarial. El 93% de los colombianos entiende que el sector empresarial es fundamental para el desarrollo social y la generación de empleo. El 62% dice además que tiene una visión favorable de los empresarios. Pienso que todos tenemos que hacer un esfuerzo por enfatizar el valor social de la actividad empresarial. Es cierto que producimos servicios y bienes, pero también somos el principal vehículo con que cuentan nuestras sociedades para producir empleos y generar oportunidades para los jóvenes. Nosotros estamos concentrados en divulgar eso, pero también en corregir lo que haya que corregir. Si ha habido acciones o actitudes fundadamente criticadas por la ciudadanía, debemos corregirlo porque es parte de la obligación que tenemos como agentes sociales.

Todo esto va a ser importante también en las elecciones que vienen ahora, porque lo que tenemos hoy en día es que ningún candidato realmente se muestra abiertamente en contra de la actividad empresarial, sino por el contrario, todo el mundo reconoce que tenemos que apoyarla para aumentar la formalidad laboral, la formalidad del sistema de salud y para poder ofrecer oportunidades de empleo, en momentos en que tenemos altos niveles de desempleo entre los jóvenes, y más aún entre las mujeres jóvenes. Este es un ejercicio dinámico y todos tenemos que entender que tenemos un papel en la sociedad.

José Medina Mora, Presidente Nacional de Coparmex México —¿Cómo está la confianza en el sector empresarial en México, qué factores han afectado y cómo se ven las perspectivas?

—Previo a la pandemia la confianza ya había caído. El indicador de confianza empresarial en la manufactura, en la construcción y en el comercio elaborado por el Instituto de Instituto Nacional de Estadísticas, Geografía e Informática de México estaban bajo 50 puntos en los tres sectores, lo cual es pesimista y tiene que ver con una decisión del actual presidente Andrés Manuel López Obrador, en octubre de 2018, cuando era presidente electo, de cancelar el nuevo aeropuerto de la ciudad de México, en Texcoco, denunciando que había corrupción, aunque no hubo ningún señalamiento, ninguna acusación. Esto afectó tremendamente la confianza porque cuando era candidato siempre dijo que apoyaría que el aeropuerto siguiera adelante.

Desde luego que adicionalmente a esta pérdida de confianza, después vino la pandemia. La economía mexicana cayó 8.5% en 2020, el doble que el promedio mundial. Eso tiene que ver con que el gobierno no le apostó a inyectar recursos para recuperar la economía. Este 2021 estamos viendo un rebote. Tendremos un crecimiento de alrededor de 6%, pero el verdadero reto será si a partir de 2022 habrá crecimiento estable. El pronóstico es que sea de entre 2% y 3%, pero el gobierno está optimista de que puede ser 4 por ciento.

Adicionalmente a eso hay un factor que es una iniciativa de reforma constitucional en materia eléctrica que es una contrarreforma a lo que se había aprobado previamente para la inversión privada en materia eléctrica. Se cancelan los permisos en todo lo que se había invertido, sobre todo en energías limpias, y toda la energía se tendrá que comprar al gobierno. Es una especie de expropiación.

Ahora estamos en pleno debate y esperamos que en el proceso legislativo los partidos de oposición voten en contra y esto no prospere. En ese sentido, si hay un elemento que mejoró la confianza empresarial fueron las elecciones del 6 de junio, en donde lo que vimos es que ningún partido ganó, pero ningún partido perdió todo. Es decir, el partido en el poder ganó algunos estados, pero perdió la capital y los alrededores, con lo cual ya no tiene mayoría calificada en el congreso. Esto significa que esta reforma y las demás que presente va a requerir el apoyo de los diputados y senadores de oposición.

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