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Sistemas y modelos económicos

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Nos hace creer que somos libres cuando en realidad somos un engranaje al servicio de su sistema. El capitalismo permite que nos desarrollemos técnicamente como sociedad, pero no que pensemos qué forma de vida queremos llevar. Esta última la dicta el sistema: estudia, trabaja, consume y cría hijos que estudien, trabajen y consuman. Nos rompemos la cabeza y la espalda creando nuevos electrodomésticos, coches, aplicaciones de móviles, redes sociales o gadgets; pero no nos hemos parado a pensar para qué los queremos. Lo lógico sería que primero nos preguntásemos qué queremos alcanzar en la vida y luego nos pongamos a desarrollar los mejores medios para conseguir esos fines que hemos identificado. Pero no es así, porque es el capitalismo el que los dicta

“Mi gobierno, es otro ejemplo de cinismo, un partido socialista que no practica el socialismo”. Nach

Dedicaremos esta disertación a un análisis muy somero sobre sistemas económicos y modelos económicos. El artículo concluye con una cita del libro de Eduardo Infante: “Filosofía en la Calle”, sobre la eficacia del sistema capitalista, al lograr controlar nuestras conductas en beneficio de sus intereses con perjuicio de los nuestros.

SISTEMAS ECONOMICOS

Los dos sistemas económicos (SE) más conocidos son: capitalismo y socialismo. Algunos países tienen un sistema que puede considerarse como mixto. En el próximo artículo trataremos de descifrar y comentar cual sistema está vigente hoy en Venezuela, si consideramos que hay alguno diferente al caos.

Tanto el capitalismo como el socialismo como sistemas funcionan con apego a ciertas leyes generales de creación y distribución del excedente económico en cada uno de los países en donde se practican. El sistema económico se puede considerar como la base o el modo de producción que está compuesto de relaciones técnicas y sociales de producción que conllevan las de distribución y consumo.

MODELOS ECONOMICOS

Por modelo se entiende algo que es ideal, un prototipo. Una idea que se expone como forma de explicar un concepto y mostrar cuál sería su representación. Por lo tanto, existen modelos en todos los ámbitos y sectores, entre los que está, desde luego, la economía. Un modelo económico (ME) es una representación simplificada de la relación entre distintas variables que explican cómo opera la economía o un fenómeno particular de ella.

En economía existen modelos tanto macroeconómicos como microeconómicos, que intentan explicar los diferentes modos que rigen las relaciones económicas en un contexto amplio y en uno más reducido. En el caso de la “macro”, los modelos intentan explicar de una forma simplificada cómo opera la economía de un determinado país y, también, intentan hacer predicciones acerca de su evolución.

En cuanto al concepto de modelo económico (ME), puede ser considerado como el funcionamiento específico, particular en términos históricos o teóricos de un sistema económico (SE). El ME puede ser considerado desde dos ángulos: uno referido a determinada forma real y temporal en que funciona el sistema económico y otro a una formulación abstracta, simbólica y cuantitativa del funcionamiento real o supuesto de una economía. Cuando me refiero al cambio del modelo económico considero los dos aspectos: el cambio histórico y el teórico, considerando el primero como el central.

De manera sucinta presentare con más detalle los sistemas económicos capitalista y socialista:

Capitalismo: Es un sistema económico y social basado en que los medios de producción son de propiedad privada, suponen que el mercado sirve como mecanismo para asignar los recursos escasos de manera eficiente y el capital sirve como fuente para generar riqueza. El trabajo se considera un bien más del sistema de producción capitalista.

Socialismo: Es un sistema económico y social que centra sus bases ideológicas en la defensa de la propiedad colectiva frente al concepto de propiedad privada de los medios productivos y de distribución.

Principales diferencias entre capitalismo y socialismo

Las principales diferencias entre capitalismo y socialismo están resumidas en la siguiente tabla:

ASPECTOS

CAPITALISMO

SOCIALISMO

Origen

Siglo XIII

Siglo XIX

Propiedad de los medios de producción

Privada

Social

Mecanismo de asignación

Mercado

Estado

Principales factores de producción

Capital

Trabajo

Clases sociales

Según el poder económico

No hay clases (teóricamente)

Fundador intelectual

Adam Smith

Robert Owen

Libertad de decisión

Existe libertad

Libertad limitada

Trabajo

Derecho

Deber

Distribución de la riqueza

Sistema meritocrático

Sistema igualitario

Defensa de intereses

Individual

Colectiva

Objetivo

Maximización del beneficio económico

Maximización del bienestar social

Marco institucional

Descentralización

Centralización

Influencia del estado en la economía

Mínima

Máxima

La tabla anterior presenta un esquema muy simplificado de los principales aspectos a considerar sobre estos dos sistemas. Otros se han obviado ya que hay distintas variantes de cada uno de ellos. Por ejemplo, no todos los tipos de socialismo proponen la propiedad social o colectiva de los medios de producción. Tal es el caso del socialismo utópico de Owen (Vs el socialismo científico: Marx) que está a favor de la producción privada.

Lo mismo ocurre en el asunto de la libertad. En socialismo propone liberar al pueblo del capitalismo, sin embargo el socialismo al transferir poderes centralizados al Estado limita la libertad de decisión, se supone para favorecer a la mayoría.

Otro asunto polémico bien podría ser las clases. En realidad el capitalismo no cree en las clases, pero admite que podrían surgir, sin dude surgen. En contraste, el socialismo cree en las clases pero propone la convivencia entre ellas e incluso la eliminación en su vertiente más pura.

ASPECTOS DEL MODELO CHINO DE DESARROLLO

El modelo chino es un caso digno de estudio por el gran éxito demostrado en los últimos años. En la práctica no se puede afirmar que se trate de un capitalismo ni de un socialismo puro. Los chinos han sabido conjugar lo mejor de ambos modelos, dando como resultado un desarrollo extraordinario de su economía, en particular en innovación, investigación, desarrollo y bienestar para la muy numerosa población de este gran país.

La formación del modelo chino es la cristalización de los experimentos prácticos y la inteligencia colectiva del Partido, el Gobierno y el pueblo en conjunto. En los primeros años de la RPCH: se copió el modelo soviético. A mediados de la década de los 50, se cometieron los errores del Gran Salto Adelante y Las Comunas Populares. Durante 1966 y 1976, se cometieron los errores de la Gran Revolución Cultural, la economía china estaba al borde de la bancarrota.

El modelo chino de desarrollo se formó y desarrolló paulatinamente desde 1978, es el conjunto del proceso y resultado de la formación y desarrollo de las concepciones, estrategias, políticas y prácticas del socialismo con características chinas y toma como referencia las experiencias y lecciones de otros países en la construcción de su país.

En diciembre de 1978 Se materializó el histórico viraje, abriendo el camino del socialismo con características chinas, se creó la teoría de Deng Xiaoping.

Durante las décadas de 1980 y 1990, con la profundización de la reforma y la apertura, China siguió explorando teorías económicas y modelos de desarrollo económico que se adaptaran mejor a la realidad del país y a las condiciones reales de desarrollo puestas en prácticas.

China enfatizó que el país debía alcanzar la transformación en el sistema económico y los medios de crecimiento económico tan pronto como fuera posible. En otras palabras, China cambiaría de una economía planificada a una economía socialista de mercado, y de un crecimiento económico extensivo a un crecimiento económico intensivo. De esta forma, China entró en un importante periodo de desarrollo durante el cual se profundizó la reestructuración económica y se aceleró la dirección de la modernización socialista.

Entrando en el siglo XXI, en términos de desarrollo económico, China comenzó a fortalecer el control y las regulaciones macroeconómicas. Reajustando su estructura económica y transformando el modelo de crecimiento económico, China encaminó sus esfuerzos a promover la reforma y la apertura y la innovación propia. El éxito ha sido permanente y mundial.

A la fecha, China es la segunda potencia económica mundial. Al entrar en el Siglo XXI, el gobierno chino refuerza y mejora el control macroeconómico, y la economía nacional mantiene un crecimiento rápido y estable.

Veamos algunas cifras: en 2002, el producto interno bruto (PIB) totalizó 1.555.196M. € millones de euros, y en 2010, alcanzó a 4.593.804M. € millones de euros. Mientras que el producto interno bruto anual del año 2020 ascendió a 12.809.322M. €. El puesto del PIB de China en el mundo ha ascendido del sexto al segundo lugar después de los EE.UU., convirtiéndose China en la segunda potencia económica mundial. La perspectiva es que será la primera potencia económica mundial en menos de una década.

APRENDIZAJES DEL ENFOQUE DE DESARROLLO Y CRECIMIENTO CHINO

Una primera conclusión pudiera ser que el sistema político no es determinante en el proceso de desarrollo de un país. Es perfectamente posible compatibilizar el sistema y modelo económico con el sistema político vigente.

Ni capitalismo ni socialismo puros logran un desarrollo socialmente equilibrado. Es decir distributivo y con la equidad suficiente para el desarrollo armónico e integral de un país.

Queda patente que deberíamos procurar un sistema mixto con la intervención necesaria y suficiente del Estado, permitir la existencia de la propiedad privada pero con regulación económica realizada no solo por abogados, sino economistas e ingenieros, iniciativa privada bajo la vigilancia del Estado, mercado y planificación indicativa como orientadores del proceso económico, sin los vicios radicales del liberalismo individualista del siglo XVIII o el comunismo del siglo XX. (Rossetti, 1994).

El espectro del capitalismo, aunque coordinado por el mercado, en una variedad de sociedades, diferirá en forma considerable. Algunas sociedades buscarán altos márgenes de utilidades, otras tendrán burocracias administrativas, otras contarán con relaciones cordiales entre fuerza laboral y gerencia, unas serán más democráticas, más morales, más conscientes del medio ambiente, unas coordinarán mejor lo público-privado. (Heilbroner, 1998). Aunque el comunismo cayó, el problema de la miseria en el mundo continúa incrementándose y tal vez sea necesario, aunque sea teóricamente, estudiar la teoría de la transición, mientras la planificación demográfica nos permitiría lograr una mejor distribución de la riqueza generada.

ECONOMÍAS MIXTAS COMO PLANTEAMIENTO

Aunque por razones diversas es difícil la convergencia capitalismo-socialismo, es más práctico y humano la construcción de economías mixtas, sin olvidar que el sector público tiene fallas, algunas de los cuales enumeramos seguidamente. El sector público presenta imperfecciones derivadas del mercado político, ya que las personas no van a olvidar los comportamientos egoístas del sector privado para actuar de forma altruista y desinteresada, en busca del bien común. Dificultades en el control de los monopolios naturales, ya que los intereses de los burócratas suelen primar a la hora de fijar los precios, de manera que la administración pública en lugar de defender los intereses de los usuarios, aboga por las propuestas de sus propias empresas. Externalidades asumidas por los burócratas públicos como consecuencia de las actividades de lobby de los grupos de presión interesados en marcar la pauta. Ignorancia de los costos reales por la inexistencia de competencia y de riesgo de quiebra. Con todas las anteriores fallas del sector público es preciso anotar que la economía mixta maximiza la economía de mercado y del sector público, a través de la regulación y de la política económica.

Este planteamiento (economía mixta) es necesario desarrollarlo en las aulas de clase, aunque va en contravía del paradigma neoliberal que se basa sólo en el mercado para lograr la eficiencia como mecanismo de economía política.

Cierro el artículo con una posición, a mi entender, bastante realista del sistema capitalista, los invito a leer la atípica extensa cita del excelente libro FILOSOFIA en la CALLE del filósofo español Eduardo infante (Planeta libros – 26-09-2019).

Los Vengadores de Fráncfort

“En el siglo XX hubo un grupo de pensadores conocidos como la Escuela de Fráncfort que tienen un cierto parecido con los Vengadores, los héroes más poderosos de la Tierra, capaces de derrotar a cualquier supervillano. Lo que diferencia a los de Fráncfort de los héroes de Marvel es que no le declararon la guerra a un dios de la mitología nórdica, sino al capitalismo. El superequipo de los de Fráncfort estaba formado por los siguientes superfilósofos:

Max Horkheimer (1895-1973), líder indiscutible del equipo, posee una hipervisión con la que descubrió que el fascismo no había muerto y que se escondía disfrazado bajo ciertas formas de capitalismo.

Theodor Adorno (1903-1969) tiene el superpoder de detectar las manipulaciones ideológicas que hay detrás de cualquier producto cultural, desde una película hasta la canción del verano.

Walter Benjamin (1892-1940), conocido con el sobrenombre del Ángel de la Historia, es capaz de leer los libros de historia y descubrir que sólo cuentan «la historia de los vencedores».

Herbert Marcuse (1898-1979) es capaz de liberarte de la esclavitud a la que nos somete la técnica y el consumismo; si conversas con él, ya no necesitarás comprarte un móvil nuevo.

Erich Fromm (1900-1980) tiene el poder de quitarte cualquier miedo, ayudarte a desobedecer y hacer que te sientas libre.

• Jürgen Habermas (1929), el último en incorporarse al superequipo: es el más joven, aunque sobrepasa los ochenta tacos en el momento en que escribo estas líneas, y posee el superpoder de detectar cuándo una norma es ilegítima.

El equipo de los de Fráncfort descubrió que existe un supervillano en nuestra sociedad que hace que la mayoría de los ciudadanos se sientan profundamente infelices sin saber por qué, dopándose para poder seguir viviendo. El malvado enemigo de los de Fráncfort es el sistema económico capitalista, que domina nuestras mentes a través de los medios de comunicación, la publicidad y la cultura en general. Este villano ha conseguido someternos de tal modo que ya sólo usamos la inteligencia para crear y desarrollar medios con objeto de alcanzar los fines que él nos dicta.

Nos hace creer que somos libres cuando en realidad somos un engranaje al servicio de su sistema. El capitalismo permite que nos desarrollemos técnicamente como sociedad, pero no que pensemos qué forma de vida queremos llevar. Esta última la dicta el sistema: estudia, trabaja, consume y cría hijos que estudien, trabajen y consuman. Nos rompemos la cabeza y la espalda creando nuevos electrodomésticos, coches, aplicaciones de móviles, redes sociales o gadgets; pero no nos hemos parado a pensar para qué los queremos. Lo lógico sería que primero nos preguntásemos qué queremos alcanzar en la vida y luego nos pongamos a desarrollar los mejores medios para conseguir esos fines que hemos identificado. Pero no es así, porque es el capitalismo el que los dicta.

Los de Fráncfort crearon el término razón instrumental para referirse a la inteligencia que sólo sirve para desarrollar medios con los que alcanzar los fines que nos dicta el sistema. La razón instrumental nos impide pensar en cuáles deben ser los fines que guíen el desarrollo de nuestra sociedad. Este tipo de inteligencia es un instrumento con el que el capitalismo domina a los hombres y a la naturaleza. Ahora entenderás la razón de que nuestra sociedad, a pesar de ser la más desarrollada científica y tecnológicamente de la historia, pudiera crear formas de convivencia tan irracionales como el nazismo o el estalinismo. Un campo de exterminio es un medio para alcanzar un fin profundamente irracional pero, como medio, es de una racionalidad y una eficacia impecables. Nuestra sociedad ha sido la campeona en desarrollar la mayor cantidad de instrumentos, muchos de ellos altamente sofisticados, pero ¿nos hemos preguntado alguna vez para qué los queremos?

La idea que defienden los de Fráncfort, John Carpenter y Shepard Fairey es la de que no puedes ser feliz en la ignorancia. Esconder la cabeza debajo de la tierra tan sólo te creará una falsa sensación de felicidad que te llevará finalmente a tomar Prozac cuando menos te lo esperes. En la ignorancia no somos realmente felices ni tampoco libres. El sistema capitalista ha conseguido programarnos para que caminemos acelerados hacia un destino que no hemos elegido. La única manera de combatir este mal es detenernos y pensar juntos hacia dónde queremos realmente ir. No colecciones Pokémons, sino virtudes”.